viernes, 5 de febrero de 2010

La tinta electrónica y la vista

En esta ocasión vamos a hablar de una tecnología relativamente nueva para pantallas de datos (pantallas que hay en televisiones, monitores de ordenador, móviles, portátiles, PDAs, videoconsolas, etc). Digo relativamente nueva porque aunque ya está disponible en el mercado desde hace un tiempo, no está teniendo demasiado éxito, y supongo que la mayoría de mis queridos lectores no habrán oído hablar de ella. Se llama tinta electrónica.

Pero si este blog va sobre los ojos, ¿por qué vamos a hablar de tecnología de pantallas de visualización?. ¿Voy a convertir esto en una bitácora sobre gadgets y otros temas geek?. Pues no, simplemente se trata de que estas nuevas pantallas marcan una diferencia sustancial desde el punto de vista ocular. Es decir, la forma en la que el ojo se adapta a la utilización de las pantallas convencionales y las de tinta electrónica varían sustancialmente. Y a la hora de describir, explicar o promocionar las nuevas pantallas, no se tiene en cuenta este punto de vista, que a mí me parece importante. De ahí la finalidad de este artículo.

Un repaso a las pantallas convencionales

Aunque no sepamos los nombres concretos, más o menos todos nos hacemos a la idea de cómo han ido evolucionando las pantallas:

  • Pantallas en blanco y negro: salvo en algunos dispositivos de circuito cerrado, ya no se ven. Se utiliza usa tecnología CRT.
  • Pantallas “grandes” a color: El principal tipo de pantalla antes de que llegaran las planas. Las televisiones y los monitores de ordenador de toda la vida, cuyo tamaño tiene que ser grande por detrás de la superficie de la pantalla porque utiliza un tubo de rayos catódicos (tecnología CRT).

  • Pantallas planas: realmente hablaríamos de dos tecnologías diferentes: TFT (LCD o cristal líquido) y plasma. La diferencia fundamental con las pantallas de tubo son sus menores dimensiones y peso (por eso se les llama vulgarmente “planas”), y también destaca su menor consumo de energía. Inicialmente las imágenes no tenían tanta calidad como las tradicionales CRT en cuanto a contraste, ángulo de visualización, etc. Actualmente se acepta que la calidad es superponible, y un monitor plano (televisión, ordenador, etc) no tiene nada que envidiar a uno de tubo. Y dadas sus menores dimensiones y gasto, están dejando obsoletos a las pantallas CRT.

Hilando fino, quizás algunas CRT todavía puedan conseguir valores superiores de contraste, en parte porque están más iluminadas. Sin embargo, una vez hemos conseguido una buena capacidad de contraste con la pantalla plana, que permite diferenciar con comodidad siluetas y colores, más contraste no se traduce en mayor calidad.

Las consecuencias visuales de utilizar estas pantallas

Todas estas tecnologías, desde el punto de vista visual, son similares entre sí. Se trata de pantallas propiamente iluminadas. Son fuentes de luz en sí mismas. Esto supone dos desventajas:

  • Propiamente, mirar una fuente de luz directa sería una causa de fatiga visual. Estamos acostumbrados (y nuesto ojo funciona más relajadamente, por decirlo así) a mirar fuentes de luz indirecta; es decir, los objetos que reflejan luz. Miramos los objetos iluminados por el sol por una lámpara, pero es incómodo mirar directamente al sol o a la lámpara. Lógicamente, la intensidad de luz de una pantalla es menor, pero de todas formas para nuestro sistema visual no es tan cómodo que si fuera luz indirecta.
  • Se establece un antagonismo entre la luz ambiental y la de la pantalla, y es lo contrario que ocurre con nuestra visión normal. Pongamos el ejemplo de leer un texto en un papel o en un monitor de ordenador. Cuando leemos un papel, se trata de luz indirecta, la iluminación del ambiente es la que nos permite leer. Exceptuando que se produzcan reflejos incómodos en la superficie de la hoja, y siempre dentro de unos límites, cuanta más iluminación hay más contrastadas vemos las letras, y leemos con más comodidad. Por otra parte, nuestro sistemas de adaptación a la luz (tanto en la retina, como tamaño de pupila, etc) son “congruentes”: lo que leemos está más o menos igual de iluminado que el entorno, ya que la luz del papel es la que recibe de su alrededor. Así que hablamos de una adaptación ocular correcta a la luz. Sin embargo, en una pantalla que está propiamente iluminada ocurre todo al contrario. Cuanta más luz hay en el entorno, peor contrastada vemos la imagen. Por lo tanto, un monitor tendrá mejor contraste (y en ese sentido, leeremos mejor un texto en un monitor) cuando la iluminación de alrededor es media o tenue. Por otra parte, el efecto de “cansancio” que produce mirar a una fuente directa de luz es mayor cuanto más contraste de luz hay entre el monitor y el entorno. Y esto es así porque el ojo se adapta en parte a una iluminación tenue (que es lo que hay alrededor de la pantalla) y sin embargo el centro de nuestro campo visual recibe una iluminación relativamente intensa. Por tanto, una iluminación ambiental muy tenue tenderá a fatigar más la vista (el ojo no se puede adaptar bien a la iluminación de la pantalla), y una iluminación ambiental intensa, también (porque le quitará contraste a la imagen, y veremos con más difícultad)

A todo esto, habría que añadir el concepto de tasa de refresco para los antiguos monitores CRT, que en esencia producían una luz parpadeante (no apreciable conscientemente, pero que fatiga más los ojos), y que con los nuevos monitores planos el problema está solucionado. También las pantallas planas tienen menos problemas con el tema de contraste y luz ambiental, aunque no los eliminan. De estos temas ya hemos hablado en otras ocasiones. En este artículo antiguo, sobre las condiciones de iluminación ambientales, y en este otro sobre cómo pueden fatigar la vista las pantallas.
Hay que resaltar que estamos hablando de fatiga visual, cansancio, etc, no de que estos sistemas nos vayan a dañar al ojo como tal. No nos va a producir en sí una enfermedad en el ojo. Y también es cierto que hay mucha gente que puede estar muchas horas delante de una pantalla sin tener ningún síntoma visual.

La tinta electrónica

Hemos dado un repaso a las pantallas que había hasta ahora, y por qué a veces se nos pueden fatigar los ojos con ellas. Retomando el tema del artículo, vamos a hablar de la nueva tecnología para hacer pantallas, lo que se ha traducido como tinta electrónica.

Éste es el artículo de la wikipedia española, aconsejo su lectura para el que nunca haya oído hablar de ella. Me olvido de los detalles técnicos para el que se lea el enlace, ahora me voy a concentrar en el aspecto que más influye desde el punto de vista oftalmológico: La pantalla no está propiamente iluminada, sino que ofrece la imagen “pasiva” que debe ser iluminada desde fuera. Dicho de otro modo, no se trata de “puntitos de luz”, sino una superficie plana con una imagen, que veremos cuando es iluminada indirectamente, como si se tratase de una hoja de papel.
Para lo que nos interesa, sería como leer un libro, frente leer desde un ordenador o la televisión. Por tanto, todos los inconvenientes que tiene una pantalla convencional frente al papel, se solucionan.

¿Por qué no ha triunfado la tinta electrónica?

Esta nueva tecnología todavía tiene importantes limitaciones que hace que esté todavía lejos de dejar obsoletas las pantallas convencionales:

  • Todavía no ofrece imágenes en color (bueno, sí que hay pero es muy caro y sólo se comercializan en blanco y negro): como mucho, unos limitados tonos de gris. A efectos prácticos, sería volver al blanco y negro.
  • La tasa de refresco es muy limitada. No puede ofrecer animaciones correctamente. De ver vídeos, ni hablamos.

Por lo tanto no pueden sustituir a las actuales pantallas, que pueden mostrarnos imágenes animadas a mayor velocidad de la que captan nuestros ojos, y con más colores de los que nuestros ojos pueden percibir.

¿Márketing erróneo?

Eso no significa que los dispositivos de tinta electrónica no puedan tener un hueco en la actualidad. Es fácil entenderlo, de la misma manera que el papel no ha pasado de moda aunque tengamos pantallas en color. Cuando leemos algo, los colores y la posibilidad de tener imágenes animadas son escasas ventajas. Para la mayoría de personas, es más cómodo leer un libro que leer desde una pantalla: aparte de la facilidad de manejo y sencillez del papel, por lo que he comentado antes de luz indirecta, iluminación ambiental, etc. Por tanto, como dispositivo de lectura, especialmente si es portátil, las pantallas de tinta electrónica son mejores. Quizá no tan bonitas, ahora que estamos acostumbrados a tecnología con colores y movimiento, pero objetivamente más cómodo.
A pesar de esto, las empresas que venden estos productos no ponen en relieve estas ventajas. Se concentran en las cualidades técnicas:

  • Consumo energético muy bajo.
  • Gran movilidad y ligereza.
  • Pantalla flexible (algo muy interesante para dispositivos portátiles).
  • Puede alcanzar resoluciones superiores a las pantallas convencionales.
  • Ángulo de visualización máximo.
  • Se ven bien incluso aunque reciban la luz directa del sol.
  • Razones ecológicas, en el sentido de que puede ir sustituyendo al papel.

Y sí, todo esto está muy bien, pero yo también resaltaría que fatiga menos la vista.
Aunque conociendo la falta de rigurosidad que suele demostrarse en las campañas publicitarias con los temas sanitarios, casi prefiero que no se hayan fijado en estos detalles. Si no, posiblemente calificarían a las pantallas convencionales como peligrosa fuente de enfermedades oculares, y querrían “venderte salud” con la tinta electrónica.

Fuente:
http://ocularis.es/blog/?p=186